DIA DEL MUNDO RURAL

15 DE MAYO 2007

MRC

 

MJRC

LEMA 2007:

"ECONOMÍA SOLIDARIA"

 

 Estos materiales se componen de:

1- Cartel

2- Documento de reflexión y trabajo

3- Celebración de la Eucaristía.

4- Manifiesto

 

Se puede encontrar en el Movimiento Rural Cristiano. Apartado de Correos nº 57. 26200 Haro. La Rioja. Teléfono: 941 366092.

Correo electrónico: admmilitante@ruralescristianos.org

Internet: http://ruralescristianos.org/

 

1.-Cartel:

 

2.- Documento de reflexión:

 

DIA MUNDO RURAL 2007

 

 

LEMA

 

 “ECONOMÍA SOLIDARIA”

 

 

1.- INTRODUCCIÓN

 

 

 

            Hace unos pocos años el Movimiento Social que confluyó en Porto Alegre lanzó un slogan que va calando en la sociedad, al menos a nivel de propuesta: Otro mundo es posible. La apuesta del FSM  (Foro Social Mundial) por este lema no se limita a juntar el descontento que crece día a día para articular acciones de protesta. Es “un proceso permanente de búsqueda y construcción de alternativas”

 

Los militantes del Movimiento Rural Cristiano y el Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos, con millones de personas que soñamos “otro mundo posible”, creemos que cada vez más es hora de dar el paso de afirmar esa posibilidad a exigir y hacer ese otro mundo, como necesario y urgente. Y para que eso sea posible exigimos y queremos construir UNA ECONOMÍA SOLIDARIA. Hablar hoy de otra economía, es pensar y crear alternativas económicas, es situarnos en el terreno del compromiso social, en el desarrollo de la imaginación y en contar con nuestra gran alternativa que es la esperanza.

 

El sistema económico actual se fundamenta en un axioma (principio) muy simple: la obtención del máximo beneficio con los mínimos costes. En otras palabras, la economía capitalista busca el máximo beneficio. Hoy la ola de acumulación privada quiere hacerse muy grande, moverse por donde ella quiera, sin aceptar derechos laborales, barreras fiscales, pactos políticos y sociales,…

 Esta concepción económica conlleva la consideración de que cualquier medio es válido si de lo que se trata es de conseguir una inversión económicamente rentable, sin importar los efectos que las decisiones, que puedan tomarse, acaben teniendo sobre las personas, los pueblos y el medio ambiente a medio o largo plazo.

 Para conseguir el máximo beneficio busca liberarse de las regulaciones políticas del mercado para moverse libremente (“libre mercado” le llaman), aunque luego los grandes capitales tratan de imponer sus reglas a través de los organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional; Banco Mundial;  Organización Mundial del Comercio) a los países y a las organizaciones con menos poder. Estos organismos trabajan para el capital.

 Esta economía ha creado muchos bienes, a veces abusando y explotando, deteriorando y contaminando las fuentes de producción. Sin embargo, el problema no acaba aquí, se añade otro: la distribución de los recursos y de los bienes es desigual.

Es un sistema que ha logrado un alto grado de desarrollo en los países del norte, pero no ha eliminado las desigualdades entre la población de dichos países y ha agravado las diferencias entre las personas y los pueblos. Las diferencias entre ricos y pobres es tan grave que el 80% de la humanidad vive en condiciones infrahumanas mientras que un 20% vive con el 80% de la renta mundial.

Y es que esta concepción de la economía capitalista olvida que el objetivo primario de la economía no es otro que la satisfacción de las necesidades de todos los ciudadanos; y que la actividad económica debe estar vinculada a valores como la justicia, la responsabilidad o la solidaridad.

 Es por tanto necesario reorientar la economía para que satisfaga las necesidades básicas de todas las personas. Esta es una tarea urgente e imprescindible.

 En este camino no partimos de cero. Surgen pensamientos y prácticas que se revelan contra la economía actual. Esta visión alternativa considera que todo beneficio conlleva un precio y si la rentabilidad se obtiene a costa del perjuicio de las personas, los pueblos y el medio ambiente, éste es un coste que no merece ser asumido ni aceptado por ningún agente económico bajo ninguna circunstancia.

Desde una visión alternativa, la economía es un medio y nunca un fin en si mismo, y en consecuencia toda decisión económica debe partir siempre de criterios éticos, económicos, ecológicos y solidarios

 Quienes exigimos otra economía alternativa queremos sustituir la primacía de los intereses minoritarios en la sociedad por los intereses de la mayoría; queremos transformar los poderes económicos, políticos y sociales del mundo actual.

    Exigir otra economía alternativa implica también compromiso por conquistarla. No nos será dada de favor, hay que construirla. No debemos confundir alternativa con pequeñas modificaciones que nada cambian. Y se construye desde abajo, desde la base. Es una tarea a medio y largo plazo que implica un carácter democrático, en el que la mayoría de la población tiene que ser sujeto activo y las organizaciones transformadoras han de ser profundamente democráticas, y propiciar cauces de participación. Es una tarea que implica vivir nuevos valores, desarrollar nuevas actitudes y formas transformadoras de hacer las cosas.

 Estos materiales que presentamos en esta Campaña del Día del Mundo Rural 2007 quieren aportar elementos de reflexión para una toma de conciencia que nos transforme personalmente y nos ayude a trabajar en la transformación de la sociedad.

 Pretenden dar a conocer un conjunto de propuestas y alternativas económicas (que algunos llaman economía social, economía alternativa, economías éticas, etc)  de índole y naturaleza muy diversas que nos permiten pensar que aún es posible otro mundo, otra economía.

  

I.- VALORES ECONÓMICOS VIGENTES Y ALTERNATIVAS:

(Noticias Obreras. Nº 1410 (páginas 19 al 26) y nº 1412-1415 (31 – 39)

 Construir una economía alternativa, requiere animar e impulsar un cambio en los valores vigentes de la sociedad actual.

 Hay que trabajar por una revolución de los valores que la animan y la impulsan. Esto daría un giro radical en las relaciones del poder de las instituciones.

Los valores vigentes de la economía actual, son los mismos que rigen el funcionamiento de la sociedad. Las personas no cambiamos de valores al entrar en lo económico.

 Los valores que tenemos en la sociedad actual son:

La acumulación: Acumular se ha convertido en un valor (“vales lo que tienes”), muchas cosas se tienen como poder, para tener posición social, no para cubrir necesidades.

El lucro como norma de la racionalidad: Las acciones van encaminadas a la producción y la rentabilidad. Lo gratuito al no tener sentido económico, pasa a ser irracional.

 Hedonismo: se valora todo lo que produce placer y requiere poco esfuerzo. Todo es lícito para obtener beneficios y ahorrar riquezas.

Individualismo: Cuando se trata de lucro, se trata del lucro propio, o lo que se considera propio, como puede ser la familia.

Egoísmo ilustrado: los capitalistas también hacen obras de caridad, financian museos y conciertos. Pagan impuestos, contribuyen a la seguridad social, dan beneficios a sus empleados,… Bondades que son compatibles con el egoísmo más despiadado, ya que las tensiones extremas pueden llevar a desastres.

Horizontes cortos: Disfrutar del momento presente como si mañana fueras a morir es una filosofía extendida, fundamentalmente en los jóvenes, lleva a destruir el medio ambiente, al culto al consumismo, o al exceso de alcohol o drogas.

 Valores por una economía alternativa:

Solidaridad: Obligación natural que todos tenemos por el bienestar de quienes son nuestros próximos o prójimos. Esta obligación referida a las cosas materiales, quiere decir que las cosas de la tierra son para todos y no para unos cuantos. Las cosas están ahí para que a nadie le falte lo esencial y conveniente para la vida. En otros tiempos quizá no había recursos para que todos tuvieran lo necesario para vivir, pero hoy hay medios y recursos suficientes para las necesidades básicas de 6.000 millones de personas que pueblan la tierra.

Primacía de las necesidades: La producción tiene que estar al servicio de las necesidades humanas. El uso de los recursos tiene que hacerse de tal manera que se satisfagan las necesidades universales. Ahora la producción está montada sobre la satisfacción de falsas necesidades.

Consumo dirigido a las necesidades: Más bien regido y controlado por necesidades verdaderas. El criterio debiera ser consumir para ser más o para sentirse mejor. No consumir por consumir, por estar a la moda y seguir la corriente. Otro patrón de consumo diferente supone otro patrón de vida, otra filosofía sobre lo que es importante en el uso de los bienes materiales.

La racionalidad de la economía alternativa contempla la ordenación de los instrumentos (instituciones y mecanismos) económicos a los fines generales y últimos de la actividad económica solidaria: Todas las instituciones que hemos creado para progresar tienen que estar ordenadas en torno al logro de un nivel de vida decente y sostenible, generación tras generación, para toda la humanidad. Todas las instituciones deben de estar orientadas a la satisfacción de las necesidades individuales y colectivas. De ahí obtienen su racionalidad y legitimación social, no del hecho de que sirva para enriquecer a una pequeña parte de la humanidad.

La sostenibilidad de las instituciones económicas exige una coherente consideración del largo plazo en la toma de decisiones: La satisfacción de las necesidades más graves y urgentes es una consideración del corto plazo y se debe hacer inmediatamente. Pero el respeto al largo plazo evita resultados sorprendentes a costa del bienestar de las generaciones futuras. Esto es muy claro en la cuestión del respeto al medio ambiente. Puede haber una auténtica explotación del futuro en el presente. La sostenibilidad de la economía alternativa trata de evitarlo.

La economía alternativa, aun dando valor al trabajo, tiene que dar también valor al ocio: o más bien al tiempo útil (no de trabajo propiamente dicho) par el cultivo de la persona, de la familia y de la comunidad. Eso requiere un nuevo equilibrio: menos tiempo de trabajo y más tiempo para el cultivo de la persona.

En general se necesita un nuevo equilibrio entre la oferta social de bienes privados y bienes públicos, diferentes al que ahora tenemos, y hacia el que nos movemos. Pensemos en el transporte urbano, que es uno de los principales cuellos de botella (que tiende a crecer inexorablemente) de la vida de las ciudades. Los desplazamientos serían más fáciles y económicos con un buen sistema de transporte público que con un sistema privado que favorece los atascos, el ruido y la polución.

Estos son valores esenciales en una economía alternativa. Una última consideración: necesitamos un cambio de las personas y de la sociedad. No podemos esperar que cambien la economía por nosotros para empezar a actuar. He aquí algunas metas estratégicas:

Vivir de otra manera. No puede haber economía alternativa sin un sistema de vida alternativo. La revolución tiene que empezar por los de abajo. Los ciudadanos somos en definitiva quienes consumimos y compramos, quienes utilizamos los bancos y las demás instituciones económicas.

La cultura de la moderación. Vivir con lógica coherencia que “ser es más importante que tener”, desterrando esa aspiración errónea de tener más para ser más. “Cultura de la moderación” implica un comportamiento determinada racionalmente por las necesidades reales y no por los deseos impulsados por modas, envidias, o por la soberbia de vida.

Educar de otra manera. Para cambiar de vida hay que empezar pronto. La educación es necesaria para lograr personas alternativas.

Responsabilidad hacia el mundo. El mundo padece nuestras irracionales agresiones. La economía alternativa exige más respeto a la naturaleza que ha alimentado durante millones de años a seres sobre la Tierra.

El derecho a los medios para vivir. Los seres humanos necesitan unos recursos y bienes para vivir dignamente, luego tienen un derecho a ellos. El derecho a la vida conlleva el derecho a todas aquellas cosas que son necesarias para vivir

 Antes de hablar de la economía solidaria sería conveniente reflexionar sobre nuestros valores:

 ¿ Qué valores tienen más peso en tu comprensión de la economía: los vigentes o los alternativos?

¿Qué valores alternativos te parecen fundamentales para transformar la sociedad?

¿Qué puedes hacer, mejor junto con otros, para vivir y para difundir/testimoniar en tus ambientes estos valores fundamentales?

 

  II.- PROPUESTAS ALTERNATIVAS

 1.- La soberanía alimentaría

(Pistas para el dialogo, “La soberanía alimentaría” nº 184 )

             En años anteriores hemos presentado y planteado esta propuesta demandada y exigida por organizaciones campesinas como Vía Campesina, Movimiento de los Sin Tierra, movimientos rurales de la FIMARC, sindicatos y organizaciones no gubernamentales.

             No hay que confundir seguridad alimentaría con soberanía alimentaría.

La seguridad alimentaría trata de producir alimentos seguros y sanos para la salud, evitando aquellas formas que en su producción, elaboración y transformación sean nocivas para las personas.

     La soberanía alimentaría trata de asegurar el derecho humano que cada pueblo o región tiene de alimentarse, de comer todos. Es “el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación para toda la población, con base en la mediana y pequeña producción, respetando sus propias culturas y la diversidad de los modos campesinos, pesqueros e indígenas de producción agropecuaria, de comercialización y de gestión de los espacios rurales, en los cuales la mujer desempeña un papel fundamental” Foro Mundial de la Habana, 2001.

Un derecho fundamental, incluso el primero de todos, es que toda la población pueda alimentarse. Por ello la soberanía alimentaría se incluye como derecho de los pueblos a poder llevar a cabo esa adecuada producción y alimentación.

Este derecho exige que todos los pueblos puedan disponer de una alimentación sana y autónoma. Por pueblo entendemos el conjunto de comunidades, bien sea de un país o de

un conjunto de países, incluso continente, que tiene unas características comunes en cuanto a costumbres alimentarías, cultura y recursos naturales.

Este derecho está vinculado a un desarrollo sostenible en el que cada pueblo es el primer actor libre y responsable de su propia alimentación. Esto tiene mucho que ver con la protección de los distintos recursos genéticos y de semillas que las propias comunidades campesinas han desarrollado a través de la historia. Es un patrimonio propio que nadie puede arrebatárselo y apropiárselo (por eso se opone a las patentes de esos recursos).

La soberanía alimentaría reconoce una agricultura con campesinos indígenas y comunidades pesqueras, vinculadas al territorio. Como objetivo fundamental tiene el abastecer los mercados locales y nacionales y lo sobrante intercambiarlo con los mercados más cercanos.

Reconoce y valora la agricultura en pequeña escala, las agriculturas familiares con campesinos nativos. El pequeño agricultor, juntamente con su familia, tiene derecho a vivir dignamente de su trabajo.

En la agricultura familiar ejerce un papel fundamental la mujer. En los países del Sur lleva la mayor parte de la carga de la familia y de la explotación agraria. Reivindica que sus aportaciones deben ser reconocidas y recompensadas justamente.

            Se da prioridad a la producción local para alimentar a la población; que se prioriza la producción de alimentos para mercados locales, basados en explotaciones familiares diversificadas y en sistemas de producción agroecológicos.

            Es un modelo de agricultura ecológica - alternativo a la agricultura intensiva basada en el uso de abonos químicos y despilfarro del agua que ha destruido la base de supervivencia de millones de personas eliminando sus agriculturas de base comunitaria y sustituyéndolas por agroindustrias multinacionales – capaz de garantizar el derecho a la alimentación de sus poblaciones, preservar el medio ambiente y cumplir otros intereses públicos (conservación de los espacios naturales...).

            La soberanía alimentaría reconoce el derecho de los campesinos a producir alimentos (las  directrices no pueden venir diseñadas desde fuera por otros actores) y el derecho de los consumidores a poder decir  lo que quieren consumir y quién se lo produce. Es decir, reconoce y apuesta por la participación de los pueblos en el diseño de la política agraria. 

El intervencionismo de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en los temas agrarios supone un hundimiento para la agricultura, por eso crece el clamor de los pequeños campesinos contra la OMC.

 2.- Comercio justo

             Otra propuesta alternativa que favorece a las poblaciones empobrecidas a salir de su dependencia y explotación  es el Comercio Justo.           

En 1986 surgieron en nuestro país las primeras tiendas de Comercio Justo. Se unían a las que ya habían abierto sus puertas en Europa en años anteriores (la primera tienda se abrió en Holanda en 1969). Todas ellas, más de 3.000, forman un movimiento internacional que pretende mejorar el acceso al mercado de los productores más desfavorecidos y cambiar las reglas injustas del comercio internacional.

            En palabras de las principales organizaciones de comercio justo “El Comercio Justo es un sistema comercial, basado en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en el comercio internacional. Contribuye a un desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de los productores, trabajadores marginados, especialmente del Sur. Las organizaciones de Comercio Justo, apoyadas por los consumidores, están implicadas activamente en apoyar a los productores, sensibilizar y desarrollar campañas para conseguir cambios en las reglas y prácticas del comercio internacional convencional”.

            Las organizaciones de comercio justo se constituyen en un sistema comercial alternativo que ofrece a los productores acceso directo a los mercados del Norte y unas condiciones laborales y comerciales justas e igualitarias, que les asegure un medio de vida sostenible.

            ¿Cómo funcionan?

            En los países del Sur, las comunidades y los pequeños campesinos se organizan para conseguir una vida digna. Forman cooperativas de campesinos, grupos de mujeres, artesanos, asociaciones de carácter social. Son los productores.

   Estos productores  u organizaciones deben respetar una serie de criterios  básicos para que sus productos lleven el sello que los clasifica como productos de comercio justo: que se ofrezcan salarios a los trabajadores que les permitan desarrollar una vida digna;  que no se de explotación infantil ni la discriminación de la mujer (que reciba el mismo salario que el hombre); que las condiciones de trabajo sean saludables; que se respete el medio ambiente.

            En los países del Norte, las organizaciones de comercio justo trabajan con estos grupos, con el fin de abrir mercado a sus productos. Las importadoras y tiendas de Comercio Justo hacen posible que sus artículos lleguen a nuestras manos.

            Esta red comercial no persigue el beneficio económico sino un beneficio social y solidario. Los intermediarios (importadoras, distribuidoras o tiendas) están dispuestos a reducir sus márgenes para que le quede un mayor beneficio al productor.

 Al final de la cadena del Comercio Justo estamos los consumidores. Si participamos  en esta cadena consumiendo estos productos no solo debemos valorar el precio de los productos (seguramente mayor), sino también las condiciones sociales y ecológicas en que se han  producido y fabricado. Con nuestro consumo responsable podemos decir no a la explotación y contribuir a establecer relaciones comerciales más equitativas.

 3.- Consumo responsable

Vivimos en una sociedad del consumo. Nuestra época se caracteriza, al menos en los países del Norte, por el consumo de bienes, que podemos denominar, superfluos.

 La alimentación es un derecho humano fundamental. Sin embargo la autoridades políticas permiten que este en manos de multinacionales y grandes superficies cuyo único objetivo es ganar cuanto más dinero mejor. El resultado de este secuestro es desolador: explotación de los trabajadores, contaminación de la naturaleza, hambre en los países empobrecidos y comida basura en los países ricos.

  Es una sociedad en la que las gentes consumen no lo necesario para su vida sino lo superfluo. Y así nos hemos convertido en la generación del “usar y tirar”. Cada temporada hay que cambiar y renovar los armarios, la casa, las tendencias...

 La publicidad es la herramienta que trata de hacer ver a las personas que su personalidad se muestra en el coche que lleva, en la ropa que viste... y que esto le proporciona felicidad.

 Vivimos en la sociedad del consumo porque el consumo está en la médula de nuestras sociedades. Así el sistema neoliberal nos dice que el consumidor es soberano porque decide qué productos quiere comprar, y nos hablará de cotas de libertad para decirnos que el consumidor tiene una amplia gama de productos para elegir. Pero no nos dirá que solo los pueden  adquirir en verdad los que tienen dinero.

 Los niveles de consumo son tan altos que si todos los ciudadanos consumiésemos  por igual lo que se consume en los países desarrollados se agotarían los recursos.

 Como consumidores tenemos alguna responsabilidad y también tenemos un poder. Con nuestra forma de consumir podemos influir en la marcha de la economía y del mundo de una forma directa. Si los consumidores se pusieran de acuerdo y todos decidieran consumir de otra manera, podrían cambiar la producción.

 La cuestión está en si la gente tiene ganas de cambiar su estilo de vida o está muy a gusto con su tren de vida y con su deseo de aumentarlo.

Somos exageradamente consumistas y estamos obligados a reducir este consumo, aunque lo podamos pagar, por respeto al tercer mundo y a las generaciones futuras. Esto significa que tenemos que consumir consciente y responsablemente, tratando de que  nuestro consumo sea justo y liberador.

Entre los caminos  para  ser consumidores responsables podemos señalar:

Consumo justo, es decir, que todo el mundo pueda consumir de esa manera, que todos puedan hacer uso de las cosas. Esto conlleva que algunos tendrán que reducir su nivel de consumo –ser austeros- para que otros puedan disfrutar.

Consumo ecológico, basado en las tres “erres” del movimiento ecologista: Reducir, Reutilizar y Reciclar.

Consumo solidario, en el que entraría también el Comercio Justo. Es el consumo que apoya y opta por los productos de las asociaciones que  han producido y elaborado dichos productos teniendo en cuenta los criterios de trabajo en condiciones, respetuoso con las personas y el medio ambiente.

 Crear y apoyar redes de consumo responsable, en relación directa con pequeñas explotaciones agroecológicas, para defender el derecho a producir y consumir alimentos sanos y suficientes. La construcción de lazos cooperativos entre productores y consumidores se produce en un contexto social con movimientos sociales. Es importante impedir la ruina de pequeñas explotaciones, muchas de ellas familiares, que practican una agricultura rica en conocimiento campesino y respetuosa con el patrimonio biogenético de la tierra, el clima local, las especies más adaptadas, el empleo rural, el manejo ecológico de los residuos vegetales y animales y la lucha biológica contra plagas al margen de los fertilizantes químicos, plaguicidas y transgénicos.

4.- Uso ético del dinero

             “Los depósitos totales ingresados en las entidades financieras que operan en España ascendían al cierre de 2005 a 910.445 millones de euros, 187.117 millones más que doce meses antes. Este es el dinero que ciudadanos y organizaciones dejamos depositado en las entidades financieras a la espera de utilizarlo en algún momento. Y este es el dinero del que disponen, tras las correspondientes reservas legales, dichas entidades para desarrollar su actividad crediticia”

(“Con mi dinero, no. Banca ética y responsabilidad ciudadana”, Suplemento del Cuaderno nº 143 de CiJ (n.180) – octubre, 2006)

             Qué hagan o dejen de hacer las entidades financieras con este dinero, hacia dónde lo orienten, en que empresas o sectores y áreas geográficas inviertan... condicionan de forma radical la estructura de nuestra sociedad y el destino de las personas. Pero no solo es responsabilidad de dichas entidades, también lo es nuestra porque cada una de nuestras decisiones económicas tienen incidencias tanto personales  como sociales que debemos considerar.

             Es  cierto que a menudo estamos dispuestos a asumir nuestra responsabilidad en estos temas de manera convencida y que colaboramos con nuestras donaciones a proyectos solidarios que pretenden redistribuir parte de la riqueza de nuestra sociedad. Pero, creemos necesario ir más allá, potenciando una cultura del ahorro social; ahorro que contribuya a la generación de estructuras alternativas a las dominantes en el entramado económico actual.

             Presentamos algunas iniciativas que buscan invertir los recursos económicos en iniciativas y proyectos que favorezcan el desarrollo de unas relaciones humanas y económicas solidarias, lo que se viene llamando inversiones éticas.

4.1. Banca ética

             La banca es el instrumento principal de canalización de los ahorros de la mayoría de la población. El papel de la ética en la banca adquiere una especial relevancia. La Banca ética es una institución que invierte o presta dinero con finalidades éticas, sin renunciar a finalidades estrictamente financieras.

             Algunos pueden pensar que es una moda. Sin embargo es una realidad que se está abriendo camino y está demostrando que es posible hacer transacciones financieras y competir con otras  empresas, siguiendo una nueva lógica. Es una realidad que no parte de cero, sino que tiene una larga tradición: Rudolf Steiner fue el precursor de la inversión ética y ecológica en Europa, promovió en la primera mitad del siglo XX una transformación social y espiritual a partir de una crítica a la civilización industrial, se crearon proyectos sociales, en el ámbito pedagógico escuelas no competitivas, en medicina de carácter holístico (integral) y en el sector agrario se fomentaron granjas agrícolas en base a métodos orgánicos, aparece en Alemania el instituto GLS (dar, dejar, regalar) como iniciativa al crédito solidario; también las Cajas de Ahorro originariamente tenían una finalidad ética para ayudar a las clases trabajadoras sector no atendido por la banca privada, sin embargo aunque su origen es benéfico-sociales, con el tiempo han experimentado una evolución y cada vez son más instituciones económicas de naturaleza crediticia; las Cooperativas que han funcionado también como cooperativas de crédito estas también defendían o daban respuesta a las necesidades financieras de sus socios ; los “Bancos de los pobres” en los países del Sur, con sus microcréditos para ayudar las pequeñas iniciativas empresariales, por parte de colectivos que por sus condiciones socioeconómicas no tienen acceso a las vías tradicionales de crédito, etc.

            Las iniciativas conocidas como Banca ética tratan de ofrecer  una alternativa al uso del dinero. No buscan el máximo beneficio, sino que tratan de  rescatar el valor social del dinero al orientarlo al servicio de la justicia y del desarrollo de los pueblos más necesitados.

            Otro principio que sustenta las actividades de la Banca ética es su compromiso por dirigir la actividad crediticia  de forma prioritaria a aquellos colectivos que se encuentran en situación o riesgo de exclusión social. De esta forma, la cooperación  al desarrollo de los países  empobrecidos, la inserción social de los colectivos en situación de riesgo y los proyectos de mejora del medio ambiente constituyen los ámbitos prioritarios de la financiación.

            La creciente responsabilidad de todos sobre los propios ahorros está poniendo el ejercicio del legítimo derecho a decidir cómo han de ser invertidos nuestros recursos y a exigir transparencia en todo ese proceso.

El objetivo final de los bancos éticos es triple:

Los inversores particulares mantienen una coherencia con sus principios éticos.

La generalización de la banca ética puede aminorar el flujo financiero hacia áreas de actividad que son consideradas como éticamente reprobables

La banca ética permite a las empresas y organizaciones alternativas acceder a vías de crédito que le vienen siendo negadas por la banca tradicional.

Puede aventurarse así que uno de los elementos distintivos de las empresas exitosas del siglo XXI será una adecuada combinación entre rentabilidad ética y rentabilidad financiera. Aunque existe el peligro de que la banca tradicional se apropie y adultere el “discurso ético”, la mejor manera de evitar el mal uso de la ética es implicarse directamente.

 4.2. Los fondos éticos

 Los fondos de inversión éticos constituyen una iniciativa de ahorro ético inscrita dentro del marco del sistema financiero tradicional. Desde la óptica de su funcionamiento como producto financiero, estos fondos no presentan diferencias significativas con respecto al resto de oferta existente en el mercado bancario. La singularidad estriba en que incorpora un conjunto de normas éticas que condicionan tanto las inversiones como la gestión que se realiza.

Socialmente nuestras inversiones serían coherentes con nuestra forma de pensar: apoyamos los valores en los que creemos y fomentamos el respeto de los mismos, y financieramente se demostró que lo ético es rentable, igual o más que los índices tradicionales.

En los últimos años se ha observado un cierto interés en determinados países por las denominadas “inversiones con responsabilidad social o inversiones éticas”.

 A la hora de determinar su política de inversiones tienen en cuenta  una serie criterios  en cuanto al grado de cumplimiento de principios y criterios sostenibles, éticos y socialmente responsables.

Criterios positivos: son los filtros que utilizan a la hora de seleccionar las inversiones. Se tiene en cuenta la idoneidad social, ética y medioambiental de los bienes y servicios producidos; el compromiso de la empresa en desarrollar políticas de conservación del medio ambiente, de respeto de los derechos de los trabajadores, contratación, formación, bienestar de los trabajadores, una política de transparencia, negociación, seguridad, etc.

 Criterios negativos: se excluyen  todas aquellas empresas que estén implicadas en las siguientes actividades: que contaminen, fabriquen material nuclear o armamentos, no respeten los derechos básicos de los trabajadores; que mantengan comercio directo o indirecto con regímenes represivos;  que permitan la explotación infantil, etc.

 Los estudios financieros están mostrando que el rendimiento de los fondos éticos es mayor que el de los fondos convencionales. Las razones que apuntan son:

a) Los fondos éticos tienden a invertir en empresas de menor tamaño que tienen más posibilidades de crecimiento y se adaptan más fácilmente a las condiciones cambiantes del mercado.

b) Las empresas que actúan con criterios éticos son empresas más eficientes, mejor gestionadas y, en pura lógica, se desenvuelven mejor en el mercado.

c) Los gestores de los fondos de inversión éticos necesitan saber más que los gestores de fondos convencionales acerca de las empresas en las que invierten y por tanto, sus decisiones se basan en una información más completa.

4.3.- Los servicios de consultoría verdes y éticos

Hay mucha gente inversora en planes de pensiones, seguros de vida, cuentas corrientes,... ¿cuántos sabemos realmente cómo y

dónde se está invirtiendo nuestro dinero?. Las inversiones socialmente responsables permiten a las personas o asociaciones invertir de forma acorde a sus principios y creencias.

 Si mucha gente siguiese este modelo de inversión, las empresas se sentirian obligadas a revisar su estrategia y plantearse su responsabilidad social.

El desarrollo del mercado de productos y servicios verdes y éticos, unido al aumento de las necesidades de información “on line” demandadas por las empresas del sector ha propiciado el desarrollo de servicios de consultarías especializadas en asesorar a los fondos de inversión verdes y éticos.

 4.4.- Empresas solidarias:

 La primera apuesta como economía social fue el cooperativismo, su gran tarea actual es potenciar la democratización de la economía desde la sociedad.

Pero el proceso de construcción de una nueva cultura y civilización, asentada en valores y relaciones alternativas nos han traído nuevas y más recientes experiencias:

Financiación y banca alternativa

Alternativas al dinero (intercambio y trueque)

Comercio justo y solidario.

Agricultura ecológica

Cooperativas de consumidores de productos ecológicos.

Ecomensajería (empresas de mensajerías en bicicleta)

Producción de energías renovables

Reciclaje y comercialización de materiales procedentes de la basura

Empresas de inserción socio-laboral de personas excluidas

Agencias de noticias y publicaciones alternativas.

 5.-  Control de  capitales financieros: la Tasa Tobin

             Hoy en día, las grandes bolsas mundiales   permiten que los agentes financieros realicen transacciones sin parar las 24 horas del día. Los capitales  se mueven de un lugar a otro  a una gran  velocidad. Esta movilidad  es un factor determinante de ciertos desequilibrios mundiales.

            Es preciso encontrar  la manera de que los organismos económicos internacionales regulen este movimiento financiero. Es necesaria una alternativa a las finanzas internacionales.

            Entre las propuestas para regular este movimiento financiero se encuentra la Tasa Tobin, pero hay otras medidas.

            Para reducir la especulación  James Tobin  propone aplicar al mercado de divisas una pequeña carga: consistiría en una imposición inversamente proporcional  a la duración de las transacciones. Con ello se restringirían las operaciones a corto plazo de naturaleza especulativa.

            También hay otras iniciativas como imponer tasas a las fusiones, a las compras y ventas de las transnacionales en todo el mundo.

            El dinero obtenido por estas tasas debería utilizarse a favor de los excluidos de todo el mundo, para abolir la pobreza y reducir los desequilibrios Norte – Sur.

            III.- ¿QUÉ ES LO QUE NOSOTROS PODEMOS HACER?

             En el mundo económico ocupamos cuatro papeles: trabajadores; consumidores; ahorradores y contribuyentes.

 Somos trabajadores

Frente al individualismo y la competitividad que nos hacer ver al otro como un  competidor, como un “enemigo”, la solidaridad implica reconocer, acoger y respetar al otro. La solidaridad convoca a la corresponsabilidad de unos para con otros y con la naturaleza.

            Este principio de organización económica conlleva una mirada amplia a la realidad que va más allá de nuestras cercanas problemáticas y trata de buscar soluciones que satisfagan las necesidades de todos los trabajadores y no el beneficio del capital.

            Desde esta perspectiva hay que potenciar e internacionalizar los sindicatos para que los esfuerzos y trabajos beneficien a todos y no sólo a unos pocos.

Habría que reavivar la conciencia de los trabajadores y sus luchas por unas condiciones sociales y laborales más justas.

            También hay que alentar las prácticas cooperativas y las sociedades laborales ya que favorece la automotivación, la participación y el protagonismo de todos.

 Somos  consumidores

 Pocas veces pensamos que quienes vivimos en el Norte podemos consumir porque otros no pueden consumir. Si todos los ciudadanos gastasen lo mismo que gastan los ciudadanos de los países desarrollados se agotarían los recursos.

 Estamos obligados a reducir este consumo, aunque lo podamos pagar, por respeto al tercer mundo y a las futuras generaciones. Somos exageradamente consumistas. Una reducción de consumo puede aumentar nuestra calidad de vida.

Aquello que consumamos lo consumamos con criterio: productos ecológicos, respetuosos con los procesos de producción, con el trabajo de los trabajadores, pagando un precio justo, etc.

 En una línea de soberanía alimentaría habría que apoyar el consumo de productos locales y cercanos. Nuestro consumo ha de ser responsable, crítico y sostenible.

 Somos ahorradores e inversores

 El destino de nuestros “dinerillos”   está demandando que afrontemos nuestra responsabilidad: ¿se lo que hace mi banco con mi dinero? ¿estoy dispuesto a cerrar los ojos con tal que obtengan el máximo interés?

 Nuestros dineros unidos a los dineros de otras muchas personas que utilizan los mismos servicios bancarios entran  en una corriente económica en la que decisiones como a quién prestar y a quién no, o en qué sectores o empresas invertir  condicionan fuertemente la estructura  de nuestra sociedad y la vida de muchas personas. Esto nos recuerda que todos debemos ser responsables.

 Debemos ser responsables en cuanto a nuestras opciones económicas y en cuanto a la búsqueda de alternativas. Podemos decir: con mi dinero, no. Y podemos apostar por una  de estas iniciativas: “Banca ética”, “Fondos solidarios”, “Fondos éticos”, etc.

         Debemos contemplar la figura del préstamo solidario o de la hucha ética. Es un mecanismo de colaboración entre 2 personas físicas o jurídicas con alto beneficio solidario para ambas.

 Somos contribuyentes

 Es bueno pagar impuestos y es necesario contribuir con nuestros impuestos. Pero también podemos expresar nuestra objeción fiscal a todo aquello que no contribuya a satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos.

 Ante esta situación:

¿Conoces experiencias de economía solidaria?

¿Crees que todo esto supone una alternativa a la economía actual?

¿Qué acciones puedes hacer personalmente y en grupo?

 

EUCARISTÍA:

 Monición de entrada:

             Al iniciar esta celebración tenemos que partir de la realidad que plantea el actual sistema económico dominante, desde aquí queremos animar a decir que otra economía es posible.

             Queremos presentarnos ante el Señor y pedirle que nos ayude a vivir de otra manera, que nos anime a ser más solidarios, más justos y más conscientes de la situación actual en la que vivimos para tomar postura.

             Queremos también presentar al Señor nuestra pequeñez, nuestra sencillez y nuestros análisis así como nuestras formas y maneras de ser cristianos rurales. Queremos escuchar la Palabra y que esta nos ilumine, anime y guíe.

 Textos:

LECTURA DEL PROFETA ISAÍAS (65,17-25)

Así dice el Señor: Mitad, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva: de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear. Mitad, voy a transformar a Jerusalén en alegría, y su pueblo en gozo; me alegraré de Jerusalén y me gozaré de mi pueblo, y ya no se oirán en ella gemidos ni llantos; ya no habrá allí niños malogrados ni adultos que no colmen sus años, pues será joven el que muera a los cien años, y el que no los alcance se tendrá por maldito. Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos.

Palabra de Dios.

 

LECTURA DEL EVANGELIO DE SAN MATEO (7,21-29)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán:-”Señor, Señor, ¿no hemos profetizadoen tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?" Yo entonces les declararé: "Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados." El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, Y se hundió totalmente Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los letrados.

Palabra del Señor.

Ideas para la Homilía

            Jesús de Nazaret no vino a presentar un programa económico a desarrollar en la sociedad. Sin embargo, frente al sistema imperante, entonces y ahora, que produce exclusión y marginación, hablaba de una alternativa radical: el Reino de Dios. Una alternativa que recogía los anhelos y esperanzas tantas veces proclamados por los profetas: “Mirad, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva...”.

            Desde su experiencia de Dios, “Abba”, y su contemplación de la realidad que vive la gente brotan unas actitudes que le llevan a actuar acercándose a los últimos, a los pequeños, a los pobres, a los enfermos, a los pecadores, en una palabra, a los “excluidos”, a los que sobran en los imperios construidos por los hombres. Jesús se dedica, desde la cercanía y la acogida, a buscar una vida más  digna para la gente, empezando por los últimos a quienes les reconoce una dignidad que nadie puede arrebatarles.

             La contemplación de esa realidad sufriente, que descubre en los pueblos de Galilea y que  “le duele” (“se le conmueven las entrañas”),  se convierte  en un actuar compasivo. Actuar que se va manifestando en pequeños gestos, en pequeñas acciones, que son signo del Reino de Dios.

            A esta experiencia, a esta alternativa nos invita a sus amigos, a  sus discípulos: anunciar el Reino de Dios.

             Reino de Dios que se hace presente allí donde se está luchando contra el sufrimiento. Allí donde hay manos y corazones que hacen posible pequeños signos (milagros) que liberan a personas del miedo, que crean una convivencia más justa, que rompe fronteras y círculos de exclusión.

            A todos nosotros nos lanza un reto: “No basta decir: “Señor, Señor”, sino que hay que poner por obra el designio de mi Padre”. No basta hablar, escribir, proponer alternativas. Hay que dar un paso más y tratar de hacerlas realidad.

            Hoy son muchos los que demandan “otra economía”. Una economía que responda a las necesidades de todos los ciudadanos, especialmente las necesidades de los más pobres.

             Alcanzar este objetivo implica vivir nuevos valores, desarrollar nuevas actitudes y formas transformadoras de hacer las cosas.  Implica preguntarnos ¿qué podemos hacer?

            Casi todos pensamos que nuestra sociedad será más justa y humana cuando cambien los demás y cuando se transformen las estructuras sociales y políticas que nos impiden ser más humanos. Sin embargo, no podemos olvidar que la raíz de las injusticias está también en nuestro corazón. Y que nuestras prácticas de cada día tienen una repercusión en la vida de los otros.

             Las cosas solo empiezan a cambiar  cuando hay personas que se atreven a transformar su propia vida: ¿qué podemos hacer?

            Las palabras de Jesús en el Evangelio ponen el dedo en la llaga y nos alertan de la poca coherencia que, muchas veces, mantenemos entre nuestras palabras – ideas y nuestros hechos.

            Como cristianos decimos No a la guerra, rogamos por la paz,  reflexionamos sobre el consumo,  oramos por los marginados y pobres de nuestra sociedad, etc. Y después potenciamos empresas y productos que financian  la guerra, que explotan  a los países en vías de desarrollo..... O depositamos nuestro dinero en bancos que invierten nuestro dinero en empresas de la  industria armamentística o poseen parte de su propiedad.

             “No basta con decirme “Señor, Señor” para reconocer la soberanía de Dios, sino que hay que cumplir  la voluntad de mi Padre del cielo”. Y es que nunca se construye la vida tal como Dios la quiere si no es liberando a los últimos y apostando por ellos.

 Oración de los fieles:

Pedimos al Señor para que:

Nos de la fuerza suficiente para denunciar el actual sistema económico dominante que se apropia de los recursos naturales como el agua, las tierras, los bosques, las semillas e incluso los recursos humanos para transformarlos en su provecho.

Seamos agentes críticos ante las políticas impuestas por la economía de mercado que llevan a la concentración de las tierras y a una agricultura cada vez más química y basada en las manipulaciones genéticas, este tipo de economías endeuda a mucha gente y les quita su principal derecho a la alimentación.

Ante esta economía de mercado que destruye las estructuras locales y nacionales para los intercambios, para que nos ayude a ser lúcidos y adquirir alimentos cercanos, sanos y de procedencia justa.

Aumentemos en valores que favorecen la equidad, la justicia y que tengamos siempre presentes a los hermanos.

Todos los militantes cristianos y personas de buena voluntad soñemos y vayamos construyendo día a día y paso a paso una economía social en la que lo más importante sean las personas.

Símbolos:

Realizar delante del altar un intercambio de bienes de consumo (un trueque)

Recursos naturales: agua, tierra, semillas,…

Simbología de personas de los 5 continentes como mayor recurso de la economía social: el humano.

MANIFIESTO:

 Sin caer en la ingenuidad de creer que las sociedades premodernas eran un ejemplo admirable de vida en común ya que la apropiación injusta, la dominación y la violencia han recorrido desde antiguo la historia de la humanidad, sí podemos referirnos a los valores que, con todo, adornaban a aquellas sociedades: la apertura del hogar a los vecinos, el intercambio mediante trueque de los bienes de los que cada uno disponía, la multiplicación de los recursos escasos que las amas de casa realizaban, la justeza y racionalidad en el uso y consumo de bienes ("donde comen tres, comen cuatro").

 Poco a poco se fueron introduciendo en la conciencia de la humanidad, nuevas visiones y nuevos valores atribuidos a la economía y a su papel en las relaciones humanas, aunque el dinero, la banca y la usura son tan antiguos como la humanidad misma. De esta forma nació una nueva concepción económica: la economía capitalista cuyo principio fundamental es la búsqueda del máximo beneficio.

 Hoy se ha desencadenado en el mundo una ola de acumulación privada: empresas que rompen las fronteras de las naciones, imponen sus leyes y arrasan los derechos laborales de los trabajadores, rompen las barreras fiscales, los pactos políticos y sociales. Se apropian de los bienes tradicionales de los pueblos: las semillas, el agua y cualesquiera recursos naturales. Numerosos gobiernos, en el Norte y en el Sur, se rinden a sus pies.

Su dominación sobre los habitantes de nuestro planeta resulta tanto más amenazadora en la medida en que están configurando las conciencias sembrando su ideología basada en la acumulación ("tanto vales cuanto tienes"), el individualismo y el beneficio individual por encima de todo.

 Pero no todo es negativo. Una suave y creciente marea comienza a bañar las playas de la humanidad. Desde que resonara en el mundo, hace apenas una década, el grito esperanzado de "Otro mundo es posible", miles y miles de personas, de organizaciones civiles y religiosas, de movimientos sociales, han puesto a trabajar su esperanza.

Se trata de que todos los pueblos de la tierra sean soberanos y no dependientes de otros en la producción de alimentos. Se trata de establecer un comercio justo que cambie las reglas y las prácticas del comercio internacional actual. Se trata de que nuestro consumo de bienes diario sea responsable, justo, ecológico y solidario. Se trata de que la ética llegue también a la banca. Una banca ética que dedica sus beneficios a la cooperación, al desarrollo de los países empobrecidos, a la inserción social de personas y colectivos en situación de riesgo que también viven entre nosotros.

 Por eso hoy, Día del Mundo Rural, queremos gritar, también desde nuestros pueblos, grupos y asociaciones rurales que "Otra economía es posible"

 

 

 

 

 

15 de mayo de 2007

MRC- MJRC

MOVIMIENTO RURAL CRISTIANO

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