DECIMOS SI A LA PAZ

 

 

 

POR DIOS Y POR LA HUMANIDAD:

SI A LA PAZ

 

Ha comenzado una nueva guerra: ilegal, ilegitima, inmoral y de rapiña. Es el fracaso de la humanidad, de la cultura, de la modernidad y del sistema neoliberal imperante. Hemos retrocedido a la conquista por la conquista. Se ha abandonado a la ONU, la legalidad internacional y se produce lo de siempre: muerte, destrucción, heridos, desplazamientos y el robo de las materias primas.

 

En la actualidad existen en el mundo mas de 40 conflictos armados de carácter internacional y nacional que mayoritariamente se silencian ante la opinión pública: Argelia, Sahara, Costa de Marfil, Liberia, Nigeria, Ruanda, Burundi, Zaire, Sudan, Eritrea, Birmania, Chechenia, Azerbaiján, Kurdistan, Afganistan, Camboya, Vietnam, Colombia....


En estos conflictos participan, directa o indirectamente, las destacadas potencias internacionales que defienden importantes objetivos estratégicos, económicos y militares por encima de la razón, de la legalidad y de la justicia. Donde los pueblos son sometidos, expoliados, asesinados, controlados, aplastados....por un sistema imperialista de ámbito universal.


Y sigue la guerra más grave, LA GUERRA DEL HAMBRE, que asesina silenciosamente a más de 100.000 personas diariamente, de las cuales la mitad son niños. Porque el Hambre no es una desgracia, es una escandalosa injusticia que padecen más de 4000 millones de personas en el mundo.

 

Nos oponemos a todas las guerras y nos obligamos a ser instrumentos de paz.

Rechazamos con todas nuestras fuerzas que la guerra sea aceptada por nuestro gobierno, que es cómplice, como un instrumento aceptable de política exterior. Esto está creando una anticultura de temor, miedo, inseguridad donde predomina la ley del mas fuerte y donde la democracia pierde todo sentido como está ocurriendo con la guerra de Irak

 

Apoyamos una reconstrucción de la ONU con autoridad para imponer la paz y ser lugar de superación de conflictos por medio de la diplomacia, el dialogo, las sanciones a los gobiernos y nunca por medio del sufrimiento de la población y mucho menos por medio de la guerra. Solicitamos que las potencias internacionales traten a todas los pueblos por igual: que las resoluciones de la ONU se cumplan en todos los países, que los dictadores sean perseguidos en todas las partes.

 

Solicitamos el parar la carrera de armamentos que trae esta situación y el cambio a proyectos de desarrollo en el tercer mundo para cerrar la guerra del hambre y de la injusticia.

 

Nos solidarizamos con todas las protestas contra la guerra y exigimos que se pare esta nueva guerra en Irak y todas las guerra. Nos quedamos con lo que nos dice el Evangelio de Jesús: "Lo que hagáis a uno de estos mis hermanos más pequeños a mi me lo hacéis"

Movimiento Rural Cristiano

Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos de la Rioja 

 

DECIMOS NO A LA GUERRA

¡DECIMOS: NO A LA GUERRA!

Llevamos varios meses con noticias de guerra contra Irak que se nos presenta como inevitable. En el MRC y el MJRC, junto a muchas personas de buena voluntad, pensamos que hoy ninguna guerra es una fatalidad y , por tanto, no podemos resignarnos.

Pensamos que el respeto a la vida de todas las personas, el respeto del derecho internacional, el diálogo leal, la solidaridad entre los estados y el ejercicio de la diplomacia son los únicos medios dignos de la persona y de las naciones para resolver los conflictos,

Nuestra fe cristiana nos exige un compromiso renovado a favor de la paz. Desde el "no matarás" hasta el "dichosos los que trabajan por la paz", más la consideración de todo ser humano como hijo de Dios nos anima a trabajar por la justicia y al rechazo de toda violencia; y de forma especial la guerra y más si es de las llamadas "guerras preventivas".

Nos oponemos a la guerra:

La paz no puede separarse de la dignidad de la persona y de los derechos humanos. La vida pública internacional no puede estar al margen del juicio moral y menos lo puede estar cuando se trata de la vida de muchos seres humanos. Las decisiones políticas tienen que tener, al menos, el referente ético de los Derecho Humanos aprobados en la ONU.

La guerra que se anuncia y prepara es inmoral e ilegítima por sí misma. A demás es antidemocrática por que no se consulta a los ciudadanos que no la queremos.

La guerra es la suma de todos los males sin mezcla de bien alguno: Es el triunfo de la violencia, del neoliberalismo salvaje, del pez grande se come al chico. Produce muertos, heridos, desplazados y desconfianza entre pueblos y culturas. Es el principio del terrorismo internacional. A fin de cuentas es el fracaso de la humanidad.

La guerra hace confundir los enfrentamientos económicos (controlar el petróleo) con supuestas confrontaciones de culturas y de religiones.

Solicitamos que nuestro gobierno se oponga a esta guerra:

Porque el pueblo de Irak está sufriendo con hambre, enfermedades y muerte la guerra anterior que no ha solucionado nada.

Porque ningún pueblo se merece el ser atacado porque tenga bienes, porque no gusten sus autoridades, porque tenga unas armas que los demás las tiene multiplicadas.

Porque no queremos ninguna guerra y le pedimos al gobierno, al parlamento, a los partidos políticos que le anuncien al gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica que estamos por el dialogo, la diplomacia y las buenas relaciones entre lo pueblos.

Pasar a la acción por la paz:

Ningún bien está conseguido para siempre.

Hacemos un llamamiento a trabajar por la paz, a quitar el miedo que nos atenaza.

Luchar por la paz es siempre una lucha por la vida de los seres humanos, por las buenas relaciones entre nosotros, con la naturaleza y con Dios.

La aportación de los creyentes en este momento de la historia es la construcción de una sociedad en paz con justicia con nuestra oposición a la guerra.

Que el Dios de la paz que nos envió a su hijo Jesús para traer la paz anime nuestra lucha a favor de una paz sin límites.

 

Movimiento Rural Cristiano(MRC).

Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos (MJRC) La Rioja

DIGAMOS NO A LA GUERRA!

 

 

¡DIGAMOS NO A LA GUERRA!

 

En estos días se está preparando una acción militar de ataque contra Irak que nos es presentada como

inevitable. Sin embargo, la guerra nunca es una fatalidad, ante la cual haya que resignarse, sino que

siempre significa una derrota de la humanidad, que hay que evitar. Por el contrario, el respeto del derecho

internacional, el diálogo leal, la solidaridad entre los Estados y el ejercicio de la diplomacia son los únicos

medios dignos de la persona y de las naciones para resolver los conflictos. Nuestra fe cristiana nos exige

un compromiso renovado a favor de la paz. Así, pues, impulsados y orientados por esa fe, al mismo tiempo

que luchamos por la justicia, rechazamos toda violencia; y de manera especial la noción misma de la

llamada "guerra preventiva". Tenemos, pues, que oponernos a la guerra, ahora que todavía estamos a

tiempo.

 

La cuestión de la paz no puede separarse de la cuestión de la dignidad de la persona y de los derechos

humanos. Juntamente con eso, se ha de recordar a cuantos creen que la vida pública internacional se

desarrolla de algún modo fuera del ámbito del juicio moral, que el problema de la paz no puede prescindir

de las cuestiones relacionadas con los principios morales, y, por lo tanto, todas las decisiones relativas a

ella están sometidas al examen ético que tiene como referente destacado la Declaración Universal de los

Derechos Humanos.

 

La guerra que se anuncia y prepara es inmoral e ilegítima, y tendría previsibles consecuencias dramáticas:

en primer lugar, causaría sin duda miles de muertos, heridos y desplazados, y el pueblo iraquí sería su

primera víctima, en particular la población civil; en segundo lugar, se incrementaría el abismo de

desconfianza y hasta de odio que ya se ha establecido entre los países occidentales y los pueblos de la

región.

 

Una acción militar contra Irak daría la razón a los extremistas que perciben nuestro mundo como dominado

por el choque entre "civilizaciones", es decir (¡y eso nos causa un sufrimiento particularmente cruel a los

creyentes!), como una confrontación entre religiones, cuando en realidad se trata de un enfrentamiento

motivado por razones económicas. Además, si se produjera la guerra, no podríamos evitar el sentimiento

de que las resoluciones de las Naciones Unidas se aplican con doble rasero en Oriente Próximo. Y nuestro

discurso que proclama a la democracia y los derechos humanos como valores universales quedaría

totalmente desacreditado.

 

Pero aún estamos a tiempo; podemos todavía influir sobre las decisiones que se han de tomar por parte de

quienes nos gobiernan. España es en estos momentos miembro del Consejo de Seguridad de las

Naciones Unidas, y ocupa, por lo tanto, un lugar privilegiado en la resolución de este conflicto. Por eso,

manifestemos masivamente al Gobierno nuestra voluntad de que nuestro país se oponga a esta

aventura sin retorno que sería la guerra.

 

Paralelamente, podemos hacer saber también nuestra oposición a la guerra a los miembros del

Parlamento, y solicitar al mismo tiempo que el asunto sea debatido en el Congreso de los Diputados antes

de que el Gobierno tome ninguna decisión al respecto. Y también al embajador de los Estados Unidos de

América, para que quede constancia de que no compartimos la posición de su Gobierno.

 

Hacemos una llamamiento a los creyentes de todas las confesiones y credos para que tomemos iniciativas

interreligiosas que muestren claramente nuestro deseo de paz y nuestra oposición a la guerra.

 

Ahora que nos amenazan la resignación y el desánimo, que Jesús de Nazaret, que vino a traer la paz al

mundo y cuya presencia en el corazón de la historia de la humanidad acabamos de celebrar, sostenga

nuestra esperanza. Y que Él nos dé el valor necesario para ser verdaderos artífices de la paz en medio de

las violencias de este mundo, actuando públicamente sin miedos ni reservas.

 

Enero de 2003.

 

Manifiesto promovido por las siguientes organizaciones e instituciones:

Justicia y Paz

Departamento de Justicia y Paz de la Confer

Acción cultural cristiana Acción social protestante – Iglesia Evangélica Española

Acción Verapaz

Agencia adventista para el desarrollo y recursos asistenciales (ADRA)

Asociación de ayuda al anciano sobre residencias

Asociación misionera salvatoriana para Latinoamérica (AMSALA)

Asociación nacional de caridad de San Vicente de Paúl

Cáritas Española

Convención de cristianos por Europa (e-cristians)

Cristianos con el sur – Obra cooperación apostólica seglar hispano-americana (OCASHA)

Departamento de misiones de la Confer

Federación de Movimientos de Acción Católica Española

Federación Setem

Fraternidad cristiana de enfermos y minusválidos (FRATER)

Fundación Emmanuel Mounier

Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC)

Juventud Estudiante Católica (JEC)

Juventud Obrera Católica (JOC)

Movimiento de Acción Católica general de adultos

Movimiento de jóvenes de Acción Católica

Movimiento de los Focolares

Organización de cooperación y solidaridad internacional (OCSI)

Proyectos de promoción y desarrollo (PROYDE)

Sociedad de San Vicente de Paúl

Movimiento Rural Cristiano de La Rioja

Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos de La Rioja

Cada persona interesada puede enviar en papel las cartas cuyo modelo se adjunta a este manifiesto.

Las organizaciones, asociaciones, fundaciones, comunidades, colegios, parroquias, institutos religiosos y cuantas instituciones lo deseen pueden adherirse al manifiesto enviando un mensaje adecuado firmado por una persona capacitada para ello y debidamente identificada a la Secretaría General de Justicia y Paz

Correo-e: juspax@juspax-es.org

Fax: 91 506 19 05 – Tel.: 91 506 18 28

Dirección postal: Rafael de Riego, 16, 3º dcha. – 28045 Madrid

Plazo límite de adhesión: 31 de enero de 2003

 

SEGUIMOS DICIENDO: NO A LA GUERRA!

 

 

 

Justicia y Paz dice ¡no! a la guerra

El Pleno de Justicia y Paz, reunido en la ciudad de Cádiz con motivo de la celebración de las Jornadas anuales de la institución, hace público el siguiente

COMUNICADO

1. En estos días ha estallado la guerra (o, para ser más precisos, se ha producido la agresión contra Iraq) y Justicia y Paz muestra su condena total de dicha acción. Todas las guerras son rechazables; y ésta más aún si cabe, pues se trata de una guerra inmoral, ilegal e ilegítima, como ya dijimos públicamente en el mes de enero pasado. Además, al estar siendo realizada sin la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, estamos ante un crimen contra la paz, un crimen internacional, del cual son responsables todos y cada uno de los Estados que participan en él en su propia medida.

2. Lamentamos profundamente las consecuencias de esta guerra: muertos, heridos, desplazados y afectados de una u otra manera, cuyas secuelas sin duda perdurarán durante años.

3. Las razones fluctuantes que se han ido esgrimiendo en las últimas semanas para justificar este ataque (calificado de "guerra preventiva" al comienzo, concepto que rechazamos de plano), no han convencido a los países miembros del Consejo de Seguridad, a la opinión pública mundial ni a la inmensa mayoría del pueblo español. Del mismo modo, rechazamos la falacia de calificar como "ayuda humanitaria" lo que en realidad es una participación activa en un conflicto armado, que, en este caso, constituye un grave ilícito internacional.

4. Más bien tememos que esta guerra se hace por controlar el petróleo, por hegemonía militar, por dominio geoestratégico, por un afán desmedido de poder y de lucro por parte de los Estados Unidos y de sus aliados. Nos parece repugnante que las bolsas hayan subido sensiblemente en el momento en que han comenzado los ataques, que las empresas de fabricación de armas calculen por miles de millones de dólares sus ganancias, y que los actores económicos correspondientes, en nuestro país y en muchos otros de Occidente, se estén frotando las manos pensando en los grandes negocios que se anuncian para cuando comience la tarea de "reconstrucción" de Iraq, cínica expresión que esconde inconfesables intereses económicos.

5. Sadam Husein, sin duda, es un tirano, cuyo comportamiento merece nuestra reprobación absoluta; no obstante, creemos inadmisible que se tenga el propósito declarado de matarle, junto a altos mandos militares iraquíes. En todo caso, debería ser acusado por sus crímenes ante los órganos judiciales competentes, únicos legitimados para juzgarle y, en su caso, condenarle. Y además nos duele la hipocresía de los países beligerantes, que le han apoyado —como a otros muchos dictadores en todo el mundo— mientras ha estado al servicio de sus intereses.

6. Entre otras cosas, las armas de las que ha dispuesto en el pasado y de las que puede disponer hoy con toda seguridad son de fabricación occidental y le han sido suministradas, de una manera o de otra, por los mismos países que ahora le atacan, entre otros. No nos cabe duda de que ese comercio internacional de armas es una plaga que aflige a la humanidad, y sobre todo a los países más pobres, mientras los países ricos, que son sus fabricantes y comerciantes, miran para otro lado y se lucran con ellas.

7. Desearíamos que esta guerra no tuviera como resultado el surgimiento o enconamiento de la ira, el rencor y el odio en el mundo, ni comportase un incremento del terrorismo internacional. De no ser así, habríamos de sufrir el ahondamiento de la incomprensión y el enfrentamiento de pueblos y civilizaciones, con el agravante de una indigna manipulación de los sentimientos religiosos de las gentes, mientras que, por el contrario, se debería favorecer un clima de entendimiento con el mundo árabe y musulmán tanto en el ámbito político como en el cultural y religioso.

8. Puesto que ahora se nos dice que como resultado de este ataque se llegará a una solución del conflicto entre Israel y Palestina, emplazamos a los dirigentes de los países atacantes, incluido nuestro Gobierno, para que den pruebas fehacientes y concretas de que se llegará a corto plazo a la constitución de un estado Palestino libre e independiente en convivencia pacífica con Israel, comenzando, desde luego, por el inmediato cumplimiento de todas las pertinentes decisiones de las Naciones Unidas. Y, de forma paralela, que se dé una solución pacífica y satisfactoria a los problemas y derechos del pueblo kurdo.

9. Manifestamos nuestra sorpresa, dolor e indignación por el modo en que el Gobierno de España, y de forma especial su Presidente, están conduciendo este lamentable asunto, dando la espalda a la opinión pública mayoritaria, desoyendo sistemáticamente a todas las demás fuerzas políticas parlamentarias e incumpliendo el mandato constitucional de someter a la aprobación de las Cortes Generales la participación de España en cualquier acción armada. En palabras del Presidente del Consejo Pontificio de Justicia y Paz, Mons. Martino: "Los líderes favorables a la guerra han perdido la sensibilidad hacia sus propios pueblos. Los países democráticos tienen que hacerse eco de la voluntad popular, especialmente en ocasiones como ésta. La vox populi es también vox Dei, porque la paz es un don de Dios que hay que proteger. Los gobiernos no pueden sustraerse a esta responsabilidad" (declaraciones a El Mundo, 18/03/2003, p. 6).

10. Apostamos claramente a favor de la reforma y el fortalecimiento de las Naciones Unidas, como organismo legítimo en el que los Estados y los pueblos puedan dialogar y dirimir pacíficamente sus diferencias, con el afán permanente de construir un mundo más justo, pacífico y humano y de garantizar el respeto del orden internacional. La perspectiva del dominio mundial por una sola potencia, los Estados Unidos de América, que ejerza su poder en todo el planeta de acuerdo con sus propios intereses, contraviene los más hondos principios del derecho internacional y abre las perspectivas de un mundo totalitario ajeno a todo proyecto democrático.

11. Por último, reclamamos de todos los medios de comunicación, y especialmente de los de titularidad estatal, que ofrezcan una información clara, veraz y objetiva, alejando de sí toda manipulación que pueda confundir a la opinión pública y no permita que ésta cobre conciencia del alcance del drama que se está viviendo en tierras de Iraq.

12. En definitiva, como dice Juan Pablo II, cuya voz firme e iluminadora nos anima, estamos ante un fracaso de la humanidad; un hecho lamentable, que podría haber sido evitado mediante la utilización de la acción diplomática y los cauces no violentos que ofrecen los organismos internacionales.

Cádiz, 23 de marzo de 2003.

JUSTICIA Y PAZ - Rafael de Riego, 16, 3º dcha. – 28045 Madrid juspax@juspax-es.org — tel. 91 506 18 28 — fax 91 506 19 05

 

 

 

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