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Reflexiones de
Justicia y Paz sobre el Tratado Constitucional de la Unión Europea con vistas al Referéndum del 20 de febrero de 2005I) INTRODUCCIÓN Y MOTIVACIONES:
El 20 de febrero próximo la población española está llamada a votar en referéndum la ratificación o no del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. La cita es importante, puesto que en ella se juega el modelo de Unión Europea que queremos construir y en la que deseamos convivir en los próximos años.
Para la inmensa mayoría de la opinión pública española, la cita del 20 de febrero se vive en un clima de desinformación y desinterés . A ello han contribuido el volumen del texto, su dificultad comprensiva y la inexistencia de una labor lo suficientemente pedagógica y neutral por parte de las instituciones del Estado encargadas de difundirlo y motivar al voto a la ciudadanía .
Justicia y Paz , considera que el momento actual de la Unión Europea y las transformaciones que en ella se han venido produciendo y seguirán produciéndose en el futuro precisan de una postura comprometida de la ciudadanía, y en especial de los creyentes a fin de que éstos se impliquen mediante su voto en las decisiones políticas que les afectan, con mayor motivo cuando un gran número de residentes en la Unión Europea que se van a ver afectados por estas transformaciones (los residentes legales de nacionalidad extranjera) no tienen reconocido el derecho al voto.
Como organismo de la Iglesia Católica, comprometido en el trabajo por los Derechos Humanos, la Paz y la Justicia, consideramos que ante la cita del 20 de febrero, los ciudadanos, y muy especialmente los cristianos, no podemos eludir nuestra responsabilidad ante la realidad política circundante. Sino que como proclama la encíclica Octogésima Adveniens será necesario:
“Analizar con objetividad la situación propia del país (en este caso de la Europa que nos presenta este tratado) mediante la luz de la palabra inalterable del Evangelio, deducir principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción según las enseñanzas sociales de la Iglesia, tal y como han sido elaboradas hasta ahora”
Esto es lo que Justicia y Paz pretende mediante el presente documento. No nos decantaremos pues en él pues a favor o en contra de la ratificación del Tratado, y sí llamaremos la atención acerca de algunos elementos contemplados en el mismo que, desde las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia y su especial sensibilidad hacia los más desfavorecidos- permitan a la ciudadanía una mayor reflexión y responsabilidad a la hora de acercarse a las urnas.
II) ELEMENTOS A CONSIDERAR EN ESTE TEXTO:
Un estudio del texto permite advertir algunos aspectos que, a juicio de Justicia y Paz, deberían ser reflexionados:
Omisiones en el texto:
Se echa en falta en el texto, bien en su Preámbulo inicial , bien en la parte de definición y los objetivos de la Unión (Título I), o en el preámbulo de la Carta de Derechos Fundamentales (Parte II), un reconocimiento de la deuda histórica que la Unión Europea tiene contraída con los países que fueron sus colonias. También se echa en falta una apuesta más decidida contra la guerra en la que se afirme que la Unión Europea jamás participará en una guerra ni de agresión ni de carácter preventivo.
La creación del sujeto jurídico y político “ Unión Europea”:
Los déficits democráticos:
Desde Justicia y Paz percibimos que en este tratado constitucional existen algunos déficits democráticos que han limitado el espacio de participación de la ciudadanía
Este déficit se produce en el proceso de la gestación del texto, con un organismo (la Convención) no suficientemente representativo de todas las fuerzas parlamentarias de los Estados, una representación escasa de los actores sociales en la misma y un “presidium” (grupo motor) escasamente transparente.
También existe este déficit en la definición del concepto de ciudadanía europea, que al ser equiparado con el concepto de nacionalidad deja fuera de esta consideración a los más de 20 millones de extranjeros residentes actualmente en la Unión Europea con lo que ello supone respecto a sus posibilidades de participación e integración.
Se produce, asimismo, el déficit, al mantenerse en el Tratado el desequilibrio de las instituciones comunitarias, en que el Parlamento Europeo sigue quedando relegado en peso específico respecto del Consejo Europeo, El Consejo de Ministros y la Comisión. Saludamos como un avance, sin embargo, el incremento relativo de poder que el Parlamento adquiere en este nuevo marco respecto de la situación actual, fundamentalmente en lo referente a poder de decisión y participación en el ámbito presupuestario.
Hubiera sido deseable en este Tratado un mayor compromiso de impulsar en el seno de las instituciones comunitarias, las iniciativas de participación ciudadana (Iniciativa ciudadana y derecho de petición), instrumentos valiosos , pero que al no ser dotadas de un trato preferente a la hora de su tramitación y plazo de resolución, pierden buena parte de su efectividad.
La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.
Resulta un avance indudable el hecho de que se incorpore al tratado constitucional una Carta de Derechos Fundamentales, así como que se reconozca en ella el principio de que ninguna de las disposiciones contenidas en la Carta podrá interpretarse como limitativa o lesiva de los Derechos Humanos y libertades fundamentales reconocidos en Tratados, Convenios y normas en vigor en los estados miembros. Además , las nuevas formulaciones que se han dado en el tratado a algunos derechos como el de protección de datos o la integridad física y psíquica en el campo de la medicina y la bioética, o la universalización de derechos como la educación y la sanidad, acentúan su carácter social. Sin embargo, es necesario tener en cuenta dos aspectos:
Uno: que la misma Constitución no permite a las instituciones y órganos de la Unión desarrollar más ampliamente los derechos reconocidos en la Carta de Derechos Fundamentales (mientras que paradójicamente sí permite a estas mismas instituciones desarrollar la normativa en materia de política económica).
Dos: que se consideran más específicamente como Derechos los de contenido civil y político y no tanto los de contenido económico, social y cultural, algunos de los cuales son considerados como meros principios ”a ser tomados en consideración“ por los Estados con lo que pierden prácticamente todo carácter obligatorio.
El carácter predominantemente economicista :
El peso que los artículos de carácter económico tienen en el texto, el nivel de desarrollo de los mismos y las garantías que se contemplan para su protección, revelan la apuesta del Tratado constitucional por hacer de la Unión Europea la región más competitiva del mundo, ya definida con profusión en el año 2000, dentro de lo que se conoce como “Estrategia de Lisboa”. En este sentido, El Tratado Constitucional sitúa cómodamente a la Unión Europea dentro del sistema económico neoliberal.
La política migratoria:
En lo relativo a la política migratoria, la Constitución no se plantea otras medidas que el control de fronteras, la gestión de los flujos migratorios y la devolución de inmigrantes irregulares. Por otra parte, al restrictivo concepto de ciudadanía al que hemos aludido en un epígrafe anterior hay que añadir el que no se vislumbre en el capítulo relativo a inmigración. ningún aspecto relativo a promover la integración intercultural o a gestionar la diversidad.
La política Exterior y de Seguridad Común :
Se favorece en el tratado constitucional la posibilidad que la Unión Europea se desarrolle militarmente a través de la creación de agencias y organismos “ad hoc”tales como la “Agencia Europea de Armamento, Investigación y capacidades militares”. Además los Estados Miembros se comprometen en este tratado a “mejorar”sus capacidades militares. La posibilidad de que la Unión pueda intervenir militarmente en operaciones de carácter preventivo queda, asimismo, abierta.
“Sobre estas nuevas condiciones de la sociedad ha sido construido un sistema que considera el provecho como motor esencial del progreso económico, la concurrencia como ley suprema de la economía, la propiedad privada de los medios de producción como un derecho absoluto” (Populorum progressio 26)
“Es necesario esforzarse por implantar estilos de vida, a tenor de los cuales los elementos que determinen las opciones de consumo, de los ahorros y de las inversiones sean la búsqueda de la verdad, de la belleza y del bien común, así como la comunión con los demás hombres” (Centessimus Annus ,36)
“Es asimismo preocupante, junto con el problema del consumismo y estrictamente vinculado con él, la cuestión ecológica. El hombre, impulsado por el deseo de tener y gozar, más que de ser y crecer, consume de manera desordenada los recursos de la tierra y su misma vida. En la raíz de la insensata destrucción del ambiente natural hay un error antropológico” (Centessimus annus 37)
“La justicia, la recta razón y el sentido de la dignidad humana, exigen urgentemente que cese ya la carrera de armamentos: que de un lado y otro, las naciones reduzcan simultáneamente los armamentos que poseen; que las armas nucleares queden proscritas y que , por fin todos convengan en un desarme gradual con mutuas y eficaces garantías (Pacem in Terris 106)
“La solidaridad social que hoy día agrupa a todos los hombres en una única familia, impone a las naciones que disfrutan de abundante riqueza económica la obligación de no permanecer indiferentes ante los países cuyos miembros, oprimidos por innumerables dificultades interiores, se ven extenuados por la miseria y el hambre y no disfrutan, como es debido, de los derechos fundamentales del hombre. Esta obligación se ve aumentada por el hecho de que, dada la interdependencia progresiva que actualmente siguen los pueblos, no es ya posible que reine entre ellos una paz duradera y fecunda si las diferencias económicas y sociales entre ellos resultan excesivas” (Mater el Magistra 157)
“Entre los derechos de la persona humana también se cuenta el que pueda cada uno emigrar a la nación donde espere poder atender mejor a sí y a los suyos , por lo cual es deber de las autoridades públicas el admitir a los extranjeros que vengan y, en cuanto lo permita el verdadero bien de esa comunidad, favorecer los intentos de quienes pretenden incorporarse a ellas como nuevos miembros” (PT 101)
MANIFIESTO EN EL DÍA INTERNACIONAL DEL INMIGRANTE
18 de diciembre
En el día en que las Naciones Unidas celebran el Día Internacional del Inmigrante, las organizaciones abajo firmantes deseamos hacer constar lo siguiente:
. De acuerdo con datos de las Naciones Unidas, se calcula que en la actualidad más de 150 millones de inmigrantes viven y trabajan en un país distinto de aquel en el que nacieron. Esta cifra representa aproximadamente un 2% de la población mundial. En España los últimos datos estadísticos hablan de 1.774.115 inmigrantes regulares, además de un número indeterminado de inmigrantes sin papeles.
.Dichas cifras dan cuenta de la inmigración como un proceso generalizado, con unas causas y motivaciones definidas que es necesario conocer y considerar por parte de los gobiernos -tanto emisores como receptores- a la hora de legislar y poner en práctica sus políticas. Pero al mismo tiempo llaman la atención sobre el principal actor de este proceso: la persona inmigrante que, como tal, tiene unos derechos fundamentales que deben ser respetados con independencia de su situación administrativa.
. La Convención Internacional de las Naciones Unidas para la protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus familias representa en este sentido una respuesta humanizadora. La Convención:
§ Define un marco que considera las diversas dimensiones y situaciones de las personas migrantes a lo largo de todo el proceso migratorio (estancia “legal o ilegal”, trabajo formal o informal, miembro de una unidad familiar, potencial usuario de servicios públicos, participante de la sociedad).
§ Garantiza a las personas migrantes un estatus de protección y les confiere un nivel de derechos equivalente, en los casos pertinentes, a los nacionales de la sociedad receptora, de acuerdo con su dignidad de persona.
. A fecha de hoy, ninguno de los países de la Unión Europea ha ratificado esta Convención a pesar de ser plenamente coherente con lo establecido en la Carta Europea de Derechos Fundamentales, con la Declaración de Derechos que figura en la Constitución Europea, y con las grandes líneas de la política migratoria europea definidas en el Consejo Europeo de Tampere. Por el contrario algunas de las últimas iniciativas legisladas a nivel europeo constriñen y dificultan derechos del inmigrante como también lo hacen los marcos normativos de extranjería actualmente existentes en muchos estados miembros, muy especialmente para el caso de los inmigrantes irregulares.
. En el caso español, a pesar de las expectativas que puedan haber producido la aprobación del nuevo reglamento, el proceso de regularización, y a pesar también de la existencia de un régimen de derechos sociales básicos aplicables a todos, permanecen numerosos elementos que reflejan la preeminencia del control sobre la de integración social en la política migratoria: (invisibilización del inmigrante irregular, vulneración del derecho a la propia intimidad y al secreto de datos registrales, dificultades para la reagrupación familiar, la permeabilidad laboral y la participación social y política). A mayor abundamiento, no ha existido manifestación explícita de voluntad de ratificar esta Convención Internacional ni por parte del gobierno actual ni por parte de los que le han precedido .
Es por ello, por lo que desde nuestra fe en el Dios de Jesucristo, que ha dotado de la máxima dignidad a cada ser humano, plenamente conscientes de la responsabilidad que tenemos como organizaciones de defensa de los Derechos Humanos, y sabedores de que la ratificación por parte de España y por los demás países de la Unión Europea contribuirá a construir un marco internacional que respete los derechos de la persona inmigrante y evite su exclusión y explotación, pedimos al Gobierno la ratificación de esta Convención Internacional de las Naciones Unidas para la protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus familias.
Justicia y Paz Comisión General. de España
Dptos. de Justicia y Paz, Misiones y Acción Social de la CONFER
1. JUSTICIA Y PAZ reitera su condena absoluta de los atentados perpetrados en Madrid el pasado día 11 de marzo, que constituyen un auténtico crimen contra la humanidad. Elevamos a Dios una oración por el eterno descanso de los muertos y nos unimos a cuantos les lloran, al mismo tiempo que deseamos un pronto restablecimiento de los heridos y mostramos nuestra solidaridad a todas las familias dramáticamente afectadas por estos hechos.
2. Confiamos en el cumplimiento de todas las medidas de ayuda a los afectados comprometidas por las Autoridades, al mismo tiempo que nos consolamos por los magníficos gestos de cercanía y apoyo realizados por muchedumbres de todos los pueblos de España.
3. Entre los heridos y los muertos, además de ciudadanos y ciudadanas españoles, ha habido también personas procedentes de muchos otros países: inmigrantes que vinieron al nuestro buscando un horizonte mejor para sus vidas y las de sus hijos, personas que contribuyen al progreso y desarrollo de nuestra sociedad.
4. La autoría de los hechos criminales ha sido reivindicada por grupos extremistas y fanáticos de origen islamista y atribuida a personas de procedencia marroquí, y a ellos se asigna la responsabilidad de los hechos. Vaya para ellos y para cuantos los alientan y sostienen nuestra repulsa más enérgica. Pero consideramos de todo punto necesario no extender el estigma que a partir de ahora les marca para siempre a la población de religión musulmana u origen marroquí que con nosotros convive pacíficamente.
En palabras de Juan Pablo II, es necesario respetar profundamente “la inalienable dignidad de cada persona humana, sin distinciones relativas a su origen racial, étnico, cultural o nacional, o a su creencia religiosa”. Los diversos grupos humanos que conforman una sociedad plural como la nuestra “tienen derecho a su identidad colectiva, que ha de ser tutelada conforme a la dignidad de cada uno de sus miembros. Este derecho permanece inalterado incluso en los casos en los que el grupo, o alguno de sus miembros, actúe contra el bien común. En esos casos, la presunta acción ilícita ha de ser examinada por la autoridad competente sin que por ello sea condenado todo el grupo, pues esto va contra la justicia. A su vez, los miembros de las minorías tienen la obligación de tratar a los demás con el mismo respeto y sentido de la dignidad” (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 1989, núm. 3).
5. Hacemos, pues, un llamamiento a la convivencia pacífica entre todas las personas y los grupos de distinto carácter, origen o religión, desechando cualquier ánimo de venganza y evitando hacer caer las culpas de los criminales sobre otras personas distintas a ellos o sobre sus grupos de pertenencia. En particular, animamos a todos a intensificar sin prejuicios el conocimiento y las relaciones mutuas con las personas de origen marroquí que conviven con nosotros, de entre las cuales ha habido también víctimas en este atentado.
6. Por último, confiamos en los mecanismos de que está dotado el Estado de Derecho para la persecución, la detención, el juicio y el castigo de los culpables, siempre dentro del marco de la ley, al tiempo que asumimos nuestro propio compromiso de trabajar con ahínco por la construcción común de una sociedad más justa, más pacífica y más respetuosa de los derechos humanos de todos.
Madrid, 24 de marzo de 2004.
JUSTICIA Y PAZ – Rafael de Riego, 16, 3º dcha. – 28045 Madrid
juspax@juspax-es.org - Tel. 91 506 18 28 - fax 91 506 19 05
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LO SAGRADO Y LO PROFANO
EL SACERDOCIO y LA EUCARISTÍA
Me chiflan las humildes ermitas románicas, así como los templos austeros que los cistercienses elevaron en el medioevo. Lo cual no me impide apreciar el arte moderno como las iglesias que mi buen amigo, el arquitecto y sacerdote Gerardo Cuadra construye, conjugando la desnudez del vacío con una luz cenital, para crear un espacio propicio para la comunicación con lo trascendente. En cambio, el barroco no me inspira apenas nada, aunque he descubierto en muchos retablos de pueblos riojanos, una vez que felices restauraciones les hayan despojado de una patina secular de abandono y suciedad, una belleza en la policromía y en las tallas, que ciertamente nos ayuda también a relacionarnos con lo divino. ¿No ocurrirá también en bastantes cosas de nuestra Iglesia que necesitan despojarse de un manto de rutina y poder para recobrar su significado y funcionalidad originarios?.
En la religión mágica la distinción entre lo sagrado y lo profano es fundamental. Aquel representa el ámbito de lo terrible, de lo intocable, lo que sólo se puede aplacar con sacrificios sangrientos; ante lo sagrado sólo cabe la sumisión ciega, la vista baja, la posternación de rodillas o de bruces en el suelo. Por eso, existen lugares y tiempos sagrados, donde con temor y temblor intentamos acercarnos a lo divino para pedir que aleje de nosotros su cólera y se nos muestre propicio. Con lo que necesitamos unos intermediarios también sagrados, la casta sacerdotal, segregada del pueblo y habilitada para acercarse y tocar las huellas de lo divino. Lo profano, lo que está fuera del templo, es el ámbito de la libertad humana, aunque siempre sometido a lo sacro, precisa el control y la bendición de los sacerdotes para que los legos no nos alejemos de la divinidad. La irrupción de la secularización en la modernidad occidental rompió esa brecha, liberó lo profano de la carga de lo sacro y ensalzó la autonomía de la razón humana.
La Revelación de Dios que nos hizo Jesús rasga esa coraza opresora con la que los humanos habíamos disfrazado en nuestra imaginación lo sagrado y nos revela las entrañas maternales de su Padre que es también el nuestro. Con lo que toda la realidad es, a la vez, sagrada y profana, autónoma en su funcionamiento y portadora de lo divino que sustenta su existir. Todo es y puede ser templo para dar gracias y amar. El ser humano no debe sentir temor ante la creación, puede tocarla, usarla e intervenir en ella, pero con cuidado y respeto. Y dentro de esas realidades, todos los seres humanos, son todavía más sagrados, su vida y demás derechos fundamentales deben ser protegidos por todos.
En esta visión cristiana, ¿qué significado puede y debe tener la figura del sacerdote?. Realmente, la visión que nos da el derecho canónico de una iglesia jerárquica, vertebrada por la tríada de monarcas absolutos, el sumo pontífice en toda la Iglesia, el obispo en su diócesis y el párroco en su parroquia, parece una desvirtuación de la asamblea de los seguidores de Cristo. Más bien, responde a un esquema mágico de lo sagrado, estructurado según esquemas del poder político. En una Iglesia, concebida como comunidad de comunidades, la figura del sacerdote debe seguir el ejemplo de Cristo. Su sacerdocio no fue de la índole de los sacrificadores que ofrecían las víctimas al ídolo tiránico, sino que responde al orden de Melquisedec que ofrendaba en acción de gracias humildes frutos campestres, como modelo de una religión de vida y no de muerte.
Todos los seguidores de Cristo nos hemos convertido por el bautismo en verdaderos sacerdotes. Es decir, estamos comprometidos a la edificación del Reino de fraternidad que Él nos anunciara y a ser testigos con nuestra vida de la Resurrección de Quien fue crucificado por desafiar al poder religioso con su anuncio de que la única salvación es el amor al prójimo y no la obediencia a unos ritos sacrificales.
Claro que bien pronto, en las comunidades primitivas surgió la figura del presbítero. ¿Tiene algo que ver en su función originaria con la actual figura dominante –aunque haya excepciones ejemplares- del funcionario burócrata, segregado del pueblo, cuya principal labor aparte de llevar unos libros registro, es administrar unos sacramentos, cerrando los ojos a la fe de quien los solicita, aunque esté claro en muchos casos que sólo les mueve lo bien visto que siguen estando como ritos sociales?. La merma de vocaciones sacerdotales parece que no ha hecho reflexionar a la jerarquía. Se necesitan presbíteros sí, pero nuevos. Surgidos y proclamados por la comunidad o comunidades de donde procedan, miembros activos de las mismas, con una experiencia previa de compromiso cristiano, varones o mujeres, célibes o casados, con una preparación básica en Biblia, pastoral y liturgia. (¿No ha llegado ya el momento de rescatar para la vida presbiteral a tantísimos sacerdotes a quienes el rigor del celibato impuesto les ha alejado de ella y viven su amor conyugal con una mujer?). Además han de estar en comunión con la Iglesia diocesana, a través de su prelado y del resto de los presbíteros. Por lo que, una vez propuestos por su comunidad, la ceremonia de ordenación en el marco de la misma, presidida por el obispo y con la presencia de sus compañeros presbíteros debe remarcar esa colegialidad a la que ha de servir en el seno de su comunidad. Lo mismo ha de decirse del obispo que elegido dentro de su diócesis por los laicos y presbíteros de la misma, debe ser ordenado. con asistencia de obispos vecinos en ceremonia gozosa intradiocesana para ser el servidor de las comunidades de la misma en comunión con toda la Iglesia universal.
La Eucaristía es el eje vertebrador de toda comunidad cristiana. La misa no tiene sentido si no es en el seno de una comunidad que a, su vez, encuentra en ella el motor de su vida. Debe ser una fiesta de encuentro gozoso y una profundización del compromiso por el Reino.
Por tanto, es la fe y no una regla la que impulsa a la comunidad a celebrar la eucaristía. Es un memorial de la vida, la pasión, la muerte y resurrección del Señor que misteriosamente se hace presente en el compartir de unos dones consagrados. Su esencia es una comensalidad simbólica del pan y vino, básicos en la cultura mediterránea (¿qué miedo supersticioso impide que en otras culturas se empleen su alimento básico y su bebida energizante, como el maíz y el café en América, y el arroz y el té en Asia, en una inculturación necesaria de la ceremonia central del cristianismo?).
Son pues, sus elementos irrenunciables: la comunidad, la fe de la misma, la petición del Perdón, la lectura de la Palabra y el comentario de la misma, la plegaria eucarística, el abrazo de Paz, y la comunión de esos dones simbólicos.
Y, ¿la presencia del presbítero presidente?.Se dan casos límite en los que muchas comunidades cristianas no cuentan con un sacerdote, en estos casos, el derecho de la comunidad a celebrar la eucaristía debe prevalecer, celebrándola sin su presencia, y, si la situación se prologase, el obispo debiera ordenar rápidamente a quien la comunidad le propusiera. Pero en nuestras latitudes, lo normal es que cuenten con uno propio o próximo. En esta situación, es lógico que cumpla con su función específica, simbolizar con su presidencia la comunión con el resto de las comunidades y con el resto de la Iglesia universal. Si una comunidad se empecinase, por prurito de horizontalidad en prescindir de la figura del presbítero, a mi juicio, se estaría convirtiendo en gueto, en secta separada del resto de los cristianos.
El resto de los símbolos y signos que usamos en nuestras misas son accidentales, a mi juicio. Pueden cambiarse, con sentido común, en aras de un mejor aprovechamiento y de acuerdo con las circunstancias de cada comunidad y de cada coyuntura temporal.
Pedro Zabala
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20 de marzo: movilización global antiguerra |
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En un encuentro de un día, la Asamblea comenzó con una evaluación de la situación política actual, seguida de informes de muchos activistas involucrados en diversos movimientos anti-guerra en el mundo. Informes también fueron presentados por otras iniciativas anti-guerra como el Tribunal Mundial sobre Iraq, la Campaña contra las Bases de los EE.UU., la Campaña por el Desarme, el Centro de Monitoreo de la Ocupación, las Caravanas a Iraq y las Misiones Civiles a Palestina. El final fue dedicado a las estrategias para el futuro y campañas comunes a ser apoyadas. Planeado para ser el más grande y representativo encuentro de movimientos anti-guerra desde la invasión, la Asamblea fue un esfuerzo colectivo de coaliciones anti-guerra en todos los continentes del mundo. La Asamblea tuvo participantes y apoyadores de las más grandes coaliciones anti-guerra en el mundo, incluyendo las Coaliciones Europeas que organizaran las grandes marchas en el 15 de Febrero pasado, Coalición Pare La Guerra (UK), Unidos por Paz y Justicia (EE.UU), Coalición Contra la Guerra en Sudafrica, y Alianza Asiatica por la Paz, bien como diversos movimientos sociales, sindicatos, y campesinos como la CUT de Brasil, la Red de Movimientos Sociales y la Vía Campesina. La Asamblea terminó con un llamado para el Día de Acción Internacional en el 20 de marzo, el cumpleaños del ataque al Iraq. Ello convoca a todos los movimientos en todos los continentes a organizar protestas masivas en este día para demandar el fin de la ocupación. Muchos países van organizar protestas de formas y fuerzas distinctas; lo importante es marcar el cumpleaños el todo el mundo. La resistencia en Iraq y por todo el mundo esta creciendo cada día y el 20 de Marzo será un día en que la resistencia global dirá no solamente a Bush sino a todas las tropas de ocupación que el movimiento no descansará hasta que la ocupación en Iraq y Palestina y la "guerra contra el terror" finalicen. |
MÁS SOBRE LAS ELECCIONES UNIVERSALES DE DIOS
Pedro Zabala
INTRODUCCIÓN
La osadía humana no tiene límites. Unos, conociendo algo de esos saberes humanos que son la teología y la filosofía, y otros, como yo, ayunos de esos conocimientos pero queriendo opinar sobre lo trascendente, nos lanzamos a elucubrar sobre lo que Dios sea o sobre lo que puede o no hacer. Claro que mucho peor que pretender conceptualizar lo incognoscible o hablar de lo inefable, es convertir a ese dios que imaginamos en un ídolo manejable a nuestro antojo o en una arma arrojadiza para dividir a los humanos o pretender justificar en su nombre tantas matanzas y asesinatos.
LIBERTAD: POSIBILIDAD DE ELEGIR
Los que hemos apostado por creer en El, decimos que es el Ser necesario, fundamento de toda la realidad, libertad absoluta e incondicionada. Pero como no podemos pensar sino desde categorías humanas, a la hora de concebir a Dios, trasladamos torpemente lo que somos, aunque lo elevemos de grado, a la divinidad. Así, para nosotros la libertad consiste en poder elegir entre las opciones, siempre limitadas, que están a nuestro alcance. Y vemos la libertad divina como una capacidad de optar sin más límite que su propia esencia, ningún condicionamiento exterior a El puede coartarle en ningún sentido. Ha de ser ilimitado el número de opciones que se ofrecen a su libertad: sólo lo contradictorio en sí mismo o lo contrario a su esencia amorosa le estaría vedado.
No podemos representarnos a Dios como un chapucero aprendiz de brujo. Su actuar libre hubo de responder a un plan deliberado y perfectamente consciente de todas sus consecuencias. Para poder imaginarlo, me permito desglosar su elección básica en una serie de elecciones concatenadas.
PRIMERA ELECCIÓN
La primera elección de Dios de la que podemos tener noticia fue la creación. ¿Pudo haber optado por no hacerla y vivir sólo toda la eternidad?. Hay quienes opinan –seguramente con acierto- que Dios por ser amor es necesariamente creador, engendra los seres.
Aquí se postula otra elucubración. Si Dios es eterno y, como la ciencia nos dice que este mundo tuvo un principio, el bing-bang del comienzo, opinan que tuvo que haber un tiempo en que Dios estuviese sólo. Hay quien lo rechaza y afirma la coexistencia del cosmos con la eternidad de Dios, antes del mismo principio que ha encontrado la ciencia. Mi discrepancia con esta postura es de lógica: ¿no es el tiempo también una creación divina, con lo que no existía un tiempo anterior al bing-bang?. ¿No se dice que la eternidad no puede tener pasado ni futuro, sino que es puro presente?. ¿Será por eso que los místicos dicen que un instante puede encerrar toda la eternidad?.
SEGUNDA ELECCIÓN
La segunda elección de Dios fue a favor de este cosmos concreto que conocemos. (Voluntariamente no voy a entrar a considerar esa hipótesis que algunos barajan de innúmeros cosmos-burbuja que pueden haber sido creados, totalmente incomunicados entre sí y cada uno con sus propias leyes). Fue una decisión totalmente libre y consciente de sus consecuencias. Generó un universo y nos dice la Biblia que al séptimo día se retiró a descansar. Dejó que la energía acumulada empezase a expandirse. A partir de ese momento, algunos dicen que Dios se replegó, se anonadó, dejó que las leyes que El mismo había impuesto al cosmos dieran sus frutos.
TERCERA ELECCIÓN
Siguiendo las leyes, descubiertas por la teoría de la evolución, hubo un momento en la historia del universo en que apareció la vida. Las polémicas de si se trata sólo de azar ciego o de aplicación estricta de una necesidad previamente marcada, parecen haber menguado y hoy suele admitirse un equilibrio entre ambos factores. Un azar limitado por unas leyes matemáticas de probabilidad que permiten a largo plazo la aparición de seres, capaces de iniciar una andadura existencial, reproducirse y finalmente morir. Sólo basta que se den unas determinadas condiciones en la intersección entre lo caótico y lo ordenado. Quienes postulamos la existencia del Creador, hemos de afirmar que Dios eligió la aparición de la vida y que en las reglas de funcionamiento del cosmos estaba ya inserta desde el principio esta posibilidad.
CUARTA ELECCIÓN
La evolución de los seres vivos prosiguió y llegó un punto en que en el tronco de los primates apareció una especie, caracterizada por un desarrollo desmesurado de su cerebro, unas manos con un pulgar prensil que le capacita para coger objetos, una facultad de hablar, una habilidad para fabricar instrumentos. En definitiva, una mente racional, autoconsciente, apta para la abstracción y la ideación de símbolos; con una niñez prolongada y la necesidad de vivir en sociedad para poder sobrevivir y desarrollarse. Más aún, lo más específicamente humano que tenemos es nuestra categoría de sujetos morales: seres libres, capaces de conocer y optar entre el bien y el mal. Somos personas, dotados de una dignidad fundamental, capaces de amar y hambrientos de ser amados. En una palabra, Dios eligió que en el cosmos apareciésemos unos seres y nos hizo co-creadores. El Dios-Amor nos amó desde el principio y sólo nos dio un mandato: que nos amásemos unos a otros, sólo así podemos corresponder a su amor.
Esta elección estaba, para los creyentes, marcada ya desde los mismos orígenes de la creación. Un mundo, sólo regido por el azar, en el que la aparición de la vida y dentro de ella la humanidad, fuera sólo una contingencia que pudiera no haber ocurrido, sería un mundo sin-sentido que nuestra razón y nuestro corazón se niega a admitir. El principio antrópico, esa finalidad inserta en la naturaleza que apunta a la emergencia del ser humano, es corolario ineludible en quienes creemos en el Dios autor de la creación.
Y dentro de esa elección genérica, creo que se da también, en el Plan divino, una elección singularizada hacia todos y cada uno de los individuos que componemos nuestra especie. Somos fruto azaroso del encuentro de un espermatozoide y un óvulo, pero ese encuentro que convirtió en real a un ser, descartando a otros muchos otros posibles, estaba ya previsto desde toda la eternidad por ese Dios/Amor.
QUINTA ELECCIÓN
Todos y cada uno de los humanos fuímos elegidos para la salvación. Para la total liberación del mal, para el desarrollo pleno de nuestra personalidad, para la edificación de una sociedad fraternal, para el descubrimiento de ese Dios, autor de la creación, que nos invita a corresponder a su amor, y que nos ofrece otra vida para después de la muerte, un cielo y una tierra nuevas donde participemos de su misma Vida.
Esta llamada que no anula nuestra libertad, sino que es una oferta que podemos rechazar, se dirige a todos, sin excepción. Dios se nos revela a todos, y como dice Torres Queiruga "Dios se revela sin reservas, con toda la fuerza de su sabiduría y de su poder; y se revela a todos en la máxima medida posible. Los límites de la revelación no son límites "queridos" por Dios, sino "impuestos" por la inconmensurabilidad estructural entre el Creador y la creatura, entre lo infinito de la manifestación y la insuperable finitud de la captación humana". Como dice este autor no siempre lo consigue, "sea por condicionamiento personal, por equívoco cultural o por resistencia voluntaria de los destinatarios".
Creo que Dios pretende manifestarse por todos los medios a nuestras conciencias. Su Espíritu intenta iluminar nuestras mentes y nuestros corazones, a través de medios naturales que en muchas ocasiones nos pasan desapercibidos, pero que en otras nos producen asombro y nos inducen a reflexionar. Con frecuencia, es el testimonio de vida de ciertas personas las que nos muestran el camino del amor.
No puede extrañarnos que aunque la elección sea básicamente igual y universal, haya habido a lo largo de la historia de la humanidad, determinados personajes que han impactado a las gentes y hayan transmitido mensajes de salvación que llamamos religiones. Sean Buda, Confucio, Moisés, Mahoma, etc., (o el mismo Cristo, pero del cual, dada su singularidad, hablaré luego) sintieron una llamada especial y la interpelación para transmitirla. Dentro de sus coordenadas personales e históricas-culturales, tradujeron balbuceando esa llamada a lenguaje humano y movilizaron a millones de seguidores. En toda esas grandes religiones, hay un núcleo común de llamada a la bondad, a la superación del egoísmo por la compasión por los necesitados. Coinciden también en que al cristalizar sus enseñanzas por obra de sus discípulos en un entramado institucional, es cuando aparecen cantidad de preceptos y rituales que ahogan la frescura originaria, marcan sus diferencias específicas y desgraciadamente han sido fuente en la historia de odios y violencias. Es curioso que los místicos de todas las religiones, tan recelosamente vistos dentro de todas ellas, muestran tan grandes parecidos al relatar sus experiencias.
SEXTA ELECCIÓN
Un pastor de Ur, conocido luego por Abraham, recibió un día la llamada para abandonar su tierra con su familia y sus ganados. Con este patriarca hizo Yaveh una alianza y le prometió una gran descendencia. Fue la elección de un Pueblo, convocado por la fe en un Dios invisible y celoso, que prohibe hacerle imágenes, encargado de transmitir una verdad capital de la revelación: Dios es Uno.
En la tradición de ese Pueblo, la figura de Moisés es clave. Instrumento de la liberación de la esclavitud de Egipto, lo condujo por el desierto durante años y vivió la renovación de la alianza en unas tablas de la ley.
Y dentro de la historia de esa salvación que se ofrece en el Pueblo elegido de Israel, existen otras figuras que van removiendo la conciencia de sus coetáneos, fustigando la idolatría, recordando la Alianza y llamando a una conversión que se traduce en la compasión por los oprimidos: son los Profetas. Ejemplo de que esa llamada a esas personas singulares no anulaba su libertad para rechazarla, es precisamente la resistencia de Jonás a hacerse cargo de su elección y cómo deploraba que Dios hubiese perdonado a los ciudadanos de Nínive al convertirse.
LA ELECCIÓN DEFINITIVA EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN
Fue a ese personaje que llamamos Jesús de Nazaret, verdadero Hombre y verdadero Dios. Misterio éste de la Encarnación que desborda totalmente nuestra razón, aunque las explicaciones tradicionales no puedan ser captadas por la mentalidad actual, dada la gran diferencia cultural con la época en que fueron formuladas. Dados los conocimientos antropológicos de hoy, en orden a la formación de la personalidad, me apunto a la hipótesis de concebirla como un proceso en el que a través de su SÍ libre al Padre, rechazando las tentaciones que se le íban formulando, fue desarrollando aquella semilla germinal hasta llegar a su total plenitud a través de su muerte y resurrección.
Por eso, Jesús, el Cristo, es la revelación plena del Padre, quien mejor nos transparenta la esencia divina. La teóloga y psicoterapeuta alemana, Hanna Wolf afirma que "Él ha sido la primera persona que ha vivido y comunicado una experiencia sana de Dios, sin proyectar sobre la divinidad los miedos, fantasmas y ambiciones de los seres humanos, Las fuentes cristianas hablan de una experiencia inicial en la que Jesús escucha del cielo estas palabras "TÚ ERES MI HIJO QUERIDO". El relato es una elaboración posterior, pero apunta a una realidad fácil de constatar
¿Y TÚ POR QUÉ NO?
SERVICIOS SOCIALES PARA TODOS Y TODAS
Promovido por el Consejo General de Colegios Oficiales de Trabajo Social y la Universidad de Castilla - La Mancha, y con motivo de la celebración de las Jornadas sobre “Derechos Universales; Los Servicios Sociales en el Estado de Bienestar”, se ha elaborado y publicado un manifiesto, bautizado como “ Manifiesto de Talavera”, en pro de la universalidad del Sistema Público de Servicios Sociales para todos y todas.
El Colegio Oficial de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales de La Rioja se ha adherido a este Manifiesto de Talavera y ha apoyado con su firma los contenidos y exigencias del mismo. Desde el Colegio Oficial invitamos a todas los ciudadanos, asociaciones y colectivos riojanos a adherirse y mostrar su apoyo a este Manifiesto, que a continuación se reproduce:
MANIFIESTO DE TALAVERA DE LA REINA
“El Sistema Público de Servicios Sociales constituye uno de los pilares del Estado de Bienestar conjuntamente con el sistema de salud, la educación y las pensiones, considerándose un patrimonio social irrenunciable al ofrecer cobertura a necesidades básicas que se producen en el ámbito de la convivencia personal, familiar y social.
Sin embargo, uno de sus objetivos esenciales para el que fueron creados; universalizar sus prestaciones básicas a toda la población, no se ha conseguido, por lo que es necesario exigir un compromiso político que garantice la financiación para alcanzar la cobertura de todos los ciudadanos.
Todos somos usuari@s potenciales de los Servicios Sociales. Algunas personas y familias los necesitan durante toda la vida o en etapas prolongadas; otras son atendidas en situaciones de emergencia o de crisis: también hay personas que no se han acercado nunca a ellos. No obstante, la mayor expectativa de vida, los cambios en la estructura familiar, las incidencias de la llamada “ sociedad de riesgo”, o el desempleo de larga duración, harán que todos los ciudadan@s necesiten en algún momento u otro de su vida las prestaciones básicas de los Servicios Sociales.
Cuando se van a cumplir veinticinco años de la aprobación de la Constitución Española, es necesario garantizar el principio de universalidad a las prestaciones básicas establecidas en todas las Leyes Autonómicas de Servicios Sociales; Información, orientación, asesoramiento y tratamiento social personalizado y comunitario; apoyo a la convivencia y ayuda a domicilio; acogida/alojamiento alternativo; prevención e inserción social; apoyo al tejido social de autoayuda y solidaridad. Servicios que deben ir dirigidos a toda la población, independientemente de la renta que obtenga cada ciudadan@.
Para hacer efectiva la universalidad como garantía de derecho, se debe elaborar un mapa nacional/ regional de necesidades en materia equipamientos de servicios sociales, en coordinación con los municipios, con el objeto de desarrollar u plan presupuestario de inversiones financieras y sociales para la dotación de una red de centros y profesionales con el máximo nivel de formación que haga extensible el principio de universalidad.
La responsabilidad pública como principio fundamental de todas las Leyes de Servicios Sociales es determinante en el aplicación y garantía de los derechos, así como en el control de la calidad de los servicios, aún cuando la gestión sea concertada con entidades privadas o con sectores sin ánimo de lucro.
Asimismo, se debe reconocer a las organizaciones sociales y profesionales la participación como interlocutores sociales en el desarrollo de las políticas que han de garantizar los derechos sociales del Sistema Público de Servicios Sociales.
La universalidad de derechos en Servicios Sociales, junto con los demás sistemas de protección social, son los mejores instrumentos con los que cuentan las personas y familias para construir un futuro que garantice su bienestar y su calidad de vida.
Quienes suscribimos este Manifiesto, exigimos a los grupos parlamentarios del Congreso, Senado y Comunidades Autónomas que garanticen por Ley la financiación para hacer efectiva la universalidad de los derechos/prestaciones del Sistema Público de Servicios Sociales “
Cientos de ciudadan@s, asociaciones e instituciones sociales, profesionales, sindicales, ya se han adherido con su firma, pero se necesitan miles de firmas más, y tú ¿ por qué no? Firma en: www.uclm.es/manifiestotalavera
Nuria Vicente Miguel
Vicepresidenta Colegio Oficial
de trabajadores sociales de la Rioja